Todos pasamos por días nublados, en los cuales la tristeza y el mal humor nos inunda. Estos pasos pueden recordarte lo sencillo que es sentirse feliz sin gran esfuerzo:

Dar un paseo. Dar todos los días un paseo, por pequeño que sea no solo es bueno para reencontrarte contigo mismo sino que también es una excelente forma de ejercitarse. Sus beneficios son mayores si te es posible realizarlo en un ambiente natural libre de contaminación, rodeado de aves y árboles. Para obtener todos los beneficios de un paseo debes concentrarte en todo lo que te rodea, poner tus cinco sentidos dirigidos a la naturaleza.

Escuchar música. Centrar tu atención en una buena pieza de música puede tener un efecto energizante en todo tu ser. Trata de buscar música positiva con buena calidad de sonido. Lo ideal es que vayas descubriendo nuevos temas, puedes buscar new age, sonidos de la naturaleza, clásica, chillout, etc. Cualquier temática que despierte tus sentido y sobretodo que despierte felicidad en tu interior. Evita temas deprimentes porque solo servirán para alimentar más el sentimiento de pesadumbre que llevas en ese momento.

Probar algo nuevo. Cambia tu rutina, improvisa. Tal vez ronda tu mente la idea de comenzar un curso nuevo, de visitar un lugar determinado, de comer un plato distinto, etc. No es necesario que sea algo grande y costoso, basta con que sea un pequeña acción que te acerque a una experiencia nueva y renovadora, como leer un libro nuevo o visitar el museo.

Reír. La risa es una de las mejores maneras de levantar el ánimo. Puedes ver un video humorístico, leer algo chistoso. Y si te atreves puedes probar aprendiendo algunos chistes nuevos para luego contarlos a los demás

Respirar profundamente. Centrarte en tu respiración de forma profunda y calma es una sencilla forma de meditar que puedes emplear en cualquier momento y lugar. Una manera sencilla de hacerlo es sentándote cómodamente y derecho. Luego cierra los ojos y toma conciencia de cómo al inhalar el aire llena tus pulmones, pon atención a todo tu cuerpo, comenzando desde los pies y terminado en la cabeza. Y finalmente exhala sintiéndote mucho más liviano. Puedes repetir este ejercicio cuantas veces lo desees.

Dibujar. Los niños son un muy ejemplo para nosotros, ellos se pueden pasar horas dibujando y coloreando sin mostrar el más mínimo cansancio. Todos los niños gozan del dibujar, sin importar la temática, esto es porque a través de lápiz y el papel podemos entrar en comunión con nosotros mismo. Si piensas que no eres bueno para el dibujo, no importa, porque no tienes por qué mostrar a otros lo que haces.

Ayudar a otros. No es necesario que sea un gran gesto doloroso de desprendimiento, basta con dar una palabra de animo a tu vecino, de sentarte y escuchar las dolencias de una abuelita, o de comprar un sándwich a un mendigo. Pon atención, busca a esa persona que necesita de tí y realiza un gesto por ella, y verás como esa acción positiva se devuelve multiplicada hacia ti.

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