Neurólogos del Reino Unido anunciaron que al fin de 25 años de búsqueda descubrieron una mujer con un tipo extra de células cónicas, las responsables de detectar colores en los globos oculares del ser humano. Esta característica le permite ver 99 millones de colores más que el individuo promedio, y los investigadores están convencidos de que ella es tan sólo una de las tantas personas con “visión sobrehumana”, a los que ellos llaman tetracrómatas.

Los humanos son tricromáticos, lo que significa que pueden percibir, a través de sus canales de recepción, tres colores primarios. El tetracromatismo existe cuando el individuo posee un canal extra -es decir, cuatro- para la recepción de información de tonalidades. De esta manera, el espacio sensorial es de cuatro dimensiones, lo que significa que se requiere de la percepción de al menos cuatro colores primarios diferentes. No cubriría todos los pigmentos posibles, pero ampliaría de una manera considerable el espectro conocido.

De acuerdo a estimaciones, la mujer en cuestión podría ver 99 millones colores más que el resto de las personas. Cada célula cónica distinguiría cerca de 100 tonalidades, y cuando se tienen en cuenta todas las posibles combinaciones de estas tres células que tienen normalmente el ser humano, se llega a la conclusión de que se pueden distinguir cerca de 1 millón de colores diferentes.

Sin embargo, investigadores encontraron a una mujer -una médica del norte de Inglaterra a quien identifican como cDa29- que posee cuatro tipos de células cónicas, por lo que puede ver colores que el resto de los seres humanos ni siquiera pueden soñar. Los científicos la descubrieron dos años atrás luego de una exhaustiva búsqueda de 25 años, según la revistaScience Alert, y están convencidos de que hay más tetracrómatas en el mundo.

A pesar de la significancia de este hallazgo científico, nadie le prestó demasiada atención a los tetracrómatas hasta finales de los ’80, cuando John Mollon de la Universidad de Cambridge comenzó a buscar a mujeres que pudieran tener cuatro células cónicas en funcionamiento. Si se tiene en cuenta que los daltónicos -que son siempre hombres- transmiten genéticamente a sus hijas mujeres esta cuarta célula cónica, Mollon estimó que cerca del 12% de la población femenina debería ser tetracrómata.

Pero todos sus tests mostraron que estas mujeres podían percibir los mismos colores que cualquier persona con sólo tres receptores, ya que sólo tres de sus células cónicas se encontraban en funcionamiento. Luego, en el año 2007, la neurocientífica Gabriele Jordan de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido -quien había trabajado con anterioridad junto a Mollon- decidió experimentar con un test diferente para encontrar a mujeres con esta visión sobrehumana.

Ubicó a 25 mujeres que poseían cuatro tipos de receptores en una sala oscura. Al mirar dentro de un aparato de luz, aparecían tres círculos de color frente a sus ojos. Para los tricromáticos, todos se veían igual, pero Jordan trabajaba bajo la hipótesis de que un verdadero tetracrómata podría distinguirlos gracias a una sensibilidad extra aportada por su cuarto tipo de célula cónica.

Y, como predijo, una de las mujeres pudo diferenciar los tres tipos de círculos en todos los tests a los que se la sometió. El interrogante que surgió fue el siguiente: si tantas hijas de hombres daltónicos tienen cuatro tipos de receptores, ¿por qué se pudo encontrar sólo a una tetracrómata?

Para empezar, este equipo sólo ahondó su búsqueda dentro del Reino Unido, pero Jordan cree que el motivo principal es que los verdaderos tetracrómatas nunca necesitarían utilizar el cuarto tipo, por lo que nunca se darían cuenta de este don excepcional.

“Ahora sabemos que los tetracrómatas existen”, explicó la científica”. “Pero no sabemos qué es lo que permite a alguien con cuatro tipos de células cónicas activar esta capacidad, cuando la mayoría de las mujeres con sus mismas características no pueden hacerlo”.

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