De un buen tiempo a esta parte que los tacos altos han dejado de ser sólo zapatos que te elevan unos centímetros por encima del suelo, para convertirse en hitos de la cultura pop frecuentemente asociados con la femineidad, la idea de profesionalismo, ambición, y por supuesto, la sensualidad y sexualidad. Y sin embargo, desde podólogos a estrellas de Hollywood, pasando por fabricantes de zapatos y hasta periodistas contando sus propias experiencias con estas piezas de indumentaria convertidas en herramientas de tortura, se ha denunciado sistemáticamente que los tacos son antinaturales y poco saludables.

Sin ir más lejos este año en la alfombra roja del Festival de Cannes la actriz Julia Roberts causó conmoción al aparecer con un hermoso vestido de la firma Armani, descalza. Lejos de ser un desvarío o un plan de marketing, Roberts se tomó esta pequeña libertad para expresar por un lado su oposición a la tiranía de los tacones, y por otro, su solidaridad con un grupo de mujeres que había sido absurdamente excluido de la celebración el año anterior por no llevar zapatos altos (la etiqueta requerida para las mujeres en la red carpet). Si bien los organizadores del festival se lavaron las manos sin comentarios sobre este incidente específico, confirmaron que “es obligatorio para todas las mujeres llevar tacos altos”.

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Quizás empoderadas por la propia Roberts, que ya es toda una veterana en esta clase de actos simbólicos de protesta (subió descalza al escenario de los premios BAFTA en el año 2013 y también se ha mostrado sin depilación en las axilas), o simplemente cansadas de tanto dolor de pies, otras figuras criticaron lo injusto de este régimen compulsivo.

La actriz británica Emily Blunt, también en el Festival de Cannes del año pasado, manifestó mientras presentaba su film Sicario que “todo el mundo debería usar zapatos bajos”, y Kirsten Stewart, no ajena a las controversias, dijo este año que si alguien le exigiera que use zapatos altos para entrar a un lugar también pediría que los hombres lo hagan. “Las mujeres deberían poder elegir entre la etiqueta que más cómoda le queda, chatas o tacos”.

Ellas no son las únicas, figuras históricamente asociadas con este calzado, desde Victoria Beckham a la actriz Sarah Jessica Parker -quien marcó a miles de mujeres a fuego con su alter-ego televisivo, adicto a los zapatos- han admitido públicamente que ya no resisten usar stilettos y que sus pies están en recuperación. Otras como Jennifer Lawrence llaman a los tacos altos, “zapatos del diablo”, y modelos como Clara Delevingne confiesan que prefieren no usarlos. Las firmas siguen.

Un estudio reciente realizado por la Asociación Médica Podológica Americana encontró que el 38% de las mujeres afirman que incluso si los tacones les causan incomodidad los seguirían usando, y un 71% admitió tener algún tipo de problema o dolencia asociada con los pies. Pero entonces, si duelen tanto, si ocasionan discomfort, si hasta deforman nuestros pies, ¿por qué los seguimos usando?

Fuente: La Nacion

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